Derrumbe en la Peña Vieja de Arcos pero sin daños personales

Publicado: 27/10/2023
Parte de la ladera se vino abajo dejando algunas viviendas al borde del precipicio. _El Ayuntamiento acordonó el mirador próximo para evitar un accidente
Sobre el mediodía del pasado jueves tuvo lugar un desprendimiento de rocas y tierra en la conocida como Peña Vieja, exactamente debajo de la calle Cardenal Espínola. Si bien no hubo que lamentar daños personales, el deslizamiento dejó algunas viviendas prácticamente al borde del precipicio.

El derrumbe se produjo a unos cincuenta metros de altitud respecto al río Guadalete, afectando a una valiosa zona de la cuenca visual de la ciudad cuyos efectos se dejarán notar durante mucho tiempo o al  menos hasta que no se retire la cantidad de materiales depositada en la ladera y también sobre el cauce del río.

Además, aunque no se produjeron daños sobre el patrimonio, el derrumbe tuvo lugar junto a un mirador y a la muralla almohade de la ciudad, donde se puede comprobar la existencia de dos grietas, una horizontal y otra vertical, que atestiguan la magnitud del desprendimiento. Como medida preventiva, los operarios municipales balizaron la zona para que no accediera la población en vistas a un posible nuevo derrumbe del terreno, aunque este extremo no deja de ser una hipótesis. De hecho, el propio alcalde de Arcos, Miguel Rodríguez, pidió el máximo respeto a las normas para evitar un accidente.

Poco después del desprendimiento se personaron en el lugar los técnicos del Ayuntamiento y las fuerzas de seguridad que se sirvieron de un dron para sobrevolar la zona afectada.

El Ayuntamiento ya anuncia un estudio geológico del estado de la peña de Arcos donde desde hace años se temen desprendimientos por la aparición de grietas sobre el impresionante tajo, sobre todo en la Peña Nueva de unos cien metros de altitud.

Aunque el fuerte viento de la borrasca Bernard y las lluvias de estos días han podido causar el desprendimiento en Peña Vieja, también es cierto que el derrumbe dejó a la vista la tubería supuestamente de algunas viviendas próximas que a todas luces vierten fuera de la legalidad con el consiguiente daño al terreno por filtraciones de aguas. En este sentido, el propio alcalde pidió a la vecindad que no llevara a cabo obras arquitectónicas en las cercanías al derrumbe.

 

Miguel Rodríguez aseguró que a partir de ahora estará muy pendiente a posibles subvenciones de otras administraciones para limpiar la zona afectada, aunque en este sentido aún no han terminados las labores de retirada de árboles, ramas y otros materiales con motivo de la borrasca Bernard. O sea, doble trabajo.

 

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