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Martes 19/10/2021

Arcos

Una arcense en medio de la tragedia de La Palma

Marisa Álvarez ha tenido que abandonar su vivienda como tantos vecinos de la isla por la erupción del volcán

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  • Marisa Álvarez.

Marisa Álvarez es una mujer de 55 años nacida en la calle Tablada, en el casco antiguo de Arcos. Las vicisitudes del destino la llevaron a marchar a La Palma, isla canaria donde estableció su residencia y donde ha hecho su vida. Estos días siente en primera persona la tragedia desatada a raíz de la erupción del volcán de la isla cuyo aluvión de lava amenaza con alcanzar la costa mar atisbando un fin aún peor, si cabe, de este episodio de catástrofe natural.

Por razones de seguridad, Marisa y todos sus vecinos han sido evacuados de Puerto Naos a un cuartel militar, donde, asegura, está siendo perfectamente atendida por las fuerzas de seguridad, aunque lleva con gran pesar la incertidumbre de volver a su hogar. De hecho, narra a este semanario que aún no sabe si podrá volver, porque nadie le ha podido confirmar si su vivienda está entre las cubiertas por la lava del volcán. Marisa fue evacuada ante la falta de accesos seguros en su población y por la llegada de la lava a la carretera. En su pueblo hay un pequeño supermercado y, lo que es más importante, no existe un médico.

Hasta hace un tiempo, esta vecina de Arcos vivía con su pareja, pero rompió con ella por los avatares de la vida, compartiendo ahora casa con unas personas mayores.  Hace tan solo dos semanas que regresó de Arcos a La Palma, después de haber ‘disfrutado’ de una estancia de tres meses en su ciudad natal. Y entrecomillamos ‘disfrutado’ porque tuvo la mala suerte de tener que asistir a su madre (vive en la calle Corredera) de una caída terrible que le afectó a la columna vertebral: un trago amargo anticipo de lo que aún viviría en La Palma.

Esta semana narraba a ‘Viva Arcos’ cómo la confusión preside su vida, pues no sólo está desubicada de su rutina diaria y de su entorno más próximo, sino que asiste con estupor al descontrol que la erupción del volcán está provocando, tanto en residentes como en los extranjeros a los que esta catástrofe ha cogido por sorpresa. Hasta el punto de asegurar que los habitantes peninsulares “sabemos más” -estamos mejor informados- que los propios canarios de lo que ocurre en La Palma.  En este sentido, apenas ve la televisión y solo está siendo informada por los militares y vía Facebook. En el terreno profesional, Marisa se dedica a servir copas de bebidas ecológicas en eventos y espera regresar a Arcos para encontrar una oportunidad laboral que por ahora su tierra de acogida le va a negar con toda probabilidad por la angustiosa situación que le ha tocado vivir con esta auténtica tragedia. Desde nuestro semanario, Marisa ha querido agradecer toda la ayuda que está recibiendo del personal militar, fuerzas de seguridad, bomberos y voluntarios de Cruz Roja junto a los servicios sanitarios. 

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