Las izquierdas

Publicado: 18/05/2022
Autor

Luis Eduardo Siles

Luis Eduardo Siles es periodista y escritor. Exdirector de informativos de Cadena Ser en Huelva y Odiel Información. Autor de 4 libros.

La escritura perpetua

Es un homenaje a la pasión por escribir. A través de temas culturales, cada artículo trata de formular una lectura de la vida y la política

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Marcelino Camacho jamás hubiera entendido que Podemos se haya quedado fuera de la coalición Por Andalucía al llegar tarde al registro
Marcelino Camacho, líder histórico de CCOO, iba de la cárcel a las manifestaciones, y de ahí otra vez a presidio, con su oratoria seca y cristalina de mono azul -que era lo que vestían los currantes antes de los chalecos amarillos- y una sólida, batalladora y honesta ideología de izquierdas que fomentó no con lecturas sino en aquellos sombríos talleres de la época del franquismo que olían a hierro y a manos. Marcelino fue un San José Obrero de izquierdas y comprendió, junto a Francisco Umbral, que “democracia consiste en que son las seis de la madrugada y la ciudad está en poder de los lecheros”. Marcelino, a quien le pusieron desde joven el pelo blanco los guardias del franquismo a guantazo limpio en los cuartos traseros de las comisarías, jamás hubiera entendido que Podemos se haya quedado fuera de la coalición Por Andalucía para las elecciones autonómicas al llegar tarde al registro por discusiones previas. Porque Marcelino vivió la Guerra Civil y sabía que perdió la República, entre otras cosas, debido a las diferencias internas de la izquierda, que incluso se agravaron durante el conflicto, como recogió el dramaturgo Jerónimo López Mozo en su obra ‘Anarchía 36’, publicada en los 70 y nuca estrenada: por las diferencias entre comunistas y socialistas y, más aún, por la obsesión de los anarquistas de hacer la revolución dentro de la propia guerra.

“Estas son las cosas que alejan a los ciudadanos de la política”, dijo Yolanda Díaz en referencia al fiasco en el registro de Por Andalucía. Díaz se dispone a coger su coche para recorrer España en el “proceso de escucha” que ha abierto para la creación de un amplio frente de izquierdas con vistas a las elecciones generales. Yolanda en su coche, sí, como Pedro Sánchez en su día en el Peugeot, cuando luchó por reconvertir al PSOE en un partido de izquierdas o, al menos, no tan de derechas como lo hicieron dirigentes de Glez para adelante. Susana Díaz, a poco de conocer a Pedro Sánchez, comentó en un almuerzo con otros socialistas: “Este chico no sirve, pero nos sirve”. Lo recoge Jesús Maraña en uno de sus libros sobre política. Y mientras Yolanda Díaz atraviesa carreteras con un reducido equipo “acompasados por el jazz y la improvisación”, como ha explicado, y las izquierdas andaluzas se pelean por subvenciones y sueldos y no debaten sobre ideología, que es lo que reclama el personal, Macarena Olona se ha sujetado el melenón negro en un moño para dar la batalla política en Andalucía. Lo ha asegurado un dirigente de Vox: “Que se preparen para el ‘macarenazo’”. Como dijo Koeman de la plantilla del Barcelona: “Esto es lo que hay”.

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